Es el compadre de Rafael y el que le ha ayudado a pasar los momentos más difíciles, durante su enganche a la heroína y cuando decidió dejarla. Se dedica a la venta del calzado y canta y toca las palmas. Los gitanos dicen de él que tiene un "don especial" para producir calma. Su serenidad, su profunda mirada azul, su pelo largo y rizado, hacen pensar en él como una versión gitana de Jesucristo.