Es lo que se conoce en el argot como una "reliquia gitana". Es descendiente de Carmen Amaya y tío de Remedios Amaya. Se dedica a vender textil y canta, baila y toca la guitarra. Tiene un gran ascendiente sobre todos los gitanos y su palabra es escuchada y respetada por todos. Se puede decir que Tío Adolfo es la memoria oral de las Tres Mil. Su característica más importante es su voz, una voz potente, armoniosa y grave que está a la altura de lo que dice.